Autor: qa-admin

  • Cómo elegir café de especialidad para empezar

    Cómo elegir café de especialidad para empezar

    Si llevas tiempo tomando café de supermercado y te pica la curiosidad, el café de especialidad es el siguiente paso lógico. No hace falta gastar una fortuna ni comprar una máquina profesional: basta con aprender a leer una bolsa y a pedir lo que encaja con tu forma de prepararlo. En esta guía repasamos lo que conviene mirar antes de comprar tu primer paquete.

    Qué es exactamente el café de especialidad

    El café de especialidad es el que supera los 80 puntos en la escala de la Specialty Coffee Association. Detrás de esa cifra hay trazabilidad: sabes de qué finca viene, qué variedad es y cómo se ha procesado. Si vienes del café de supermercado, el salto se nota desde la primera taza.

    La puntuación la otorgan catadores con formación específica, que evalúan aroma, acidez, dulzor, cuerpo y ausencia de defectos. No garantiza que un café te vaya a gustar, pero sí que el grano se ha cultivado, recolectado y procesado con cuidado, y que alguien ha probado cada lote antes de ponerlo a la venta.

    La diferencia con el café comercial

    El café comercial suele mezclar granos de muchos orígenes sin identificar, a menudo con tuestes muy oscuros que tapan los defectos. En especialidad ocurre lo contrario: el tostador busca que se note de dónde viene el grano. Por eso dos cafés de especialidad pueden saber completamente distintos, y por eso merece la pena probar varios antes de quedarte con uno.

    Qué mirar en la etiqueta

    Una buena etiqueta cuenta la historia del grano. Cuanta más información concreta, mejor señal. Desconfía de las bolsas que solo hablan de «intensidad» o de «aroma excepcional» sin decir de dónde sale el café ni cuándo se tostó.

    • Origen: país, región y, si puede ser, la finca o la cooperativa.
    • Variedad: caturra, bourbon, geisha, SL28…
    • Proceso: lavado, natural o honey.
    • Fecha de tueste, no fecha de caducidad.

    El proceso

    El proceso describe qué se hizo con el fruto después de recogerlo. En el lavado se retira la pulpa antes de secar el grano, y el resultado suele ser limpio y brillante. En el natural el fruto se seca entero, y aparecen notas más dulces y afrutadas, a veces casi de vino. El honey queda a medio camino entre ambos.

    La fecha de tueste

    Lo ideal es consumirlo entre 7 y 30 días después del tueste. Antes, el grano todavía suelta demasiado CO2; después, los aromas se apagan. Por eso importa tanto cómo conservar el café en casa.

    Si una bolsa solo trae fecha de consumo preferente, lo más probable es que lleve meses en la estantería. Compra en tostadores que indiquen el día en que tostaron y, a ser posible, que tuesten cada semana. Notarás la diferencia en el aroma nada más abrir el paquete.

    Qué tueste elegir según tu cafetera

    Para filtro suelen funcionar mejor los tuestes claros, y para espresso los medios. Si no lo tienes claro, repasa las diferencias entre tueste claro, medio y oscuro antes de comprar.

    Piensa primero en cómo vas a preparar el café. Si usas la V60 u otro método de filtro, busca perfiles con acidez y notas de fruta. Si lo tuyo es la prensa francesa o la moka, un grano con más cuerpo y notas de chocolate te dará una taza más redonda. Y si en verano preparas cold brew, prioriza cafés dulces y de acidez baja.

    En grano o molido

    Compra siempre en grano si puedes. El café molido pierde aroma en muy poco tiempo y además viene preparado para un método concreto que quizá no es el tuyo. Un molinillo sencillo de muelas es la mejor inversión que puedes hacer al empezar, más incluso que una cafetera cara.

    Por dónde empezar

    Los cafés de Etiopía son una buena puerta de entrada: suelen tener notas florales y cítricas que sorprenden a quien viene del café de siempre. Si prefieres algo más familiar, un Brasil o un Colombia en tueste medio te dará dulzor, frutos secos y chocolate sin sobresaltos.

    • Para descubrir: un lavado etíope, floral y ligero.
    • Para ir sobre seguro: un Brasil natural, con cuerpo y notas de cacao.
    • Para tomar con leche: un tueste medio de Colombia o Guatemala.

    No hace falta que el agua sea de botella, pero si la del grifo de tu zona es muy dura, el agua filtrada te ayudará a que se noten los matices que has pagado. Es un cambio barato que muchas veces pesa más que cambiar de café.

    Cuánto cuesta

    Un paquete de 250 g de café de especialidad suele costar en España entre 9 y 14 euros. Parece caro frente al café comercial, pero con 15 g por taza salen unas dieciséis tazas por bolsa, así que cada una ronda los 60 a 90 céntimos.

    Compra paquetes pequeños y ve rotando orígenes. Así aprenderás qué te gusta sin acumular café que se oxida en el armario, y podrás comparar con criterio cuando des con un tostador de confianza.

    Y recuerda que el mejor grano se estropea con una mala molienda. Si quieres saber más, haz clic aquí.

  • Historia del café en Etiopía

    Etiopía es la cuna del café arábica. Allí el cafeto crece de forma silvestre en los bosques del suroeste, y allí nació la costumbre de tostar y beber sus semillas. Si hoy bebes café arábica, en algún punto de su genealogía hay una planta etíope.

    Pero Etiopía no es solo el pasado del café. Sigue siendo uno de los grandes productores del mundo y, a diferencia de otros países cafeteros, consume en casa buena parte de lo que cultiva. El café forma parte de la vida diaria, de la hospitalidad y del sustento de muchísimas familias.

    La leyenda de Kaldi

    Cuenta la tradición que un pastor llamado Kaldi vio a sus cabras más activas tras comer unos frutos rojos. La historia es del siglo XVII y seguramente inventada, pero señala bien el lugar.

    El relato se repite en libros y en bolsas de café de medio mundo, y ha acabado formando parte de la identidad del café etíope, aunque los historiadores lo tratan como lo que es: una leyenda.

    Lo que sí está documentado es que el café cruzó pronto el mar Rojo hacia Yemen, donde empezó a cultivarse de forma organizada. Desde los puertos yemeníes llegó a Oriente Medio, después a Europa y, con el tiempo, a las plantaciones de América y Asia que hoy producen la mayor parte del café del mundo.

    Un bosque de variedades

    En los bosques etíopes crecen miles de variedades de café que nunca se han catalogado del todo, muchas de ellas silvestres. Por eso en las bolsas suele aparecer la etiqueta «variedades autóctonas» en lugar de un nombre concreto. Esa diversidad explica que los cafés etíopes sean tan distintos entre sí, incluso dentro de una misma región.

    Un tesoro genético

    El arábica que se cultiva hoy en todo el mundo procede de un número pequeño de plantas que salieron de la región hace siglos. Por eso las variedades comerciales se parecen tanto genéticamente entre sí, y por eso las poblaciones silvestres de Etiopía tienen tanto valor para la investigación y para el futuro del cultivo.

    Cómo se cultiva

    Gran parte del café etíope procede de pequeños productores que cultivan unas pocas plantas junto a sus casas o en zonas de bosque. Las cerezas se llevan a estaciones de lavado o se secan enteras al sol en camas elevadas. De ahí salen los dos grandes perfiles: los lavados, limpios y florales, y los naturales, dulces y afrutados.

    La ceremonia del café

    En muchas casas etíopes el café se sigue tostando en una sartén delante de los invitados. El punto de el tueste se decide a ojo y a nariz, y se sirven tres rondas.

    Los granos verdes se lavan, se tuestan hasta que brillan y humean, se muelen a mano en un mortero y se hierven en una jarra de barro llamada jebena. Antes de servir, quien prepara el café pasa la sartén con los granos recién tostados entre los invitados para que disfruten del aroma.

    • Abol: la primera ronda, la más intensa.
    • Tona: la segunda, algo más suave.
    • Baraka: la tercera, que se considera una bendición.

    La ceremonia puede durar más de una hora. No es una forma de tomar café con prisa, sino de reunirse y conversar, y rechazar la invitación se considera poco cortés. A menudo se acompaña de incienso y de algo para picar, como palomitas o pan.

    Regiones y perfiles

    • Yirgacheffe: floral y cítrico.
    • Sidamo: afrutado y dulce.
    • Harrar: natural, con notas de arándano.

    Harrar, en el este, es una de las zonas con más tradición de café natural, secado al sol con el fruto entero. Yirgacheffe, en cambio, se hizo famosa por sus lavados, tan limpios y aromáticos que muchos catadores los toman como referencia de café floral.

    A estas se suman otras zonas como Guji, Limu o Jimma, cada una con sus matices. Los nombres que ves en las bolsas se refieren a la región y, cada vez más, a la estación de lavado o al productor concreto, algo que ayuda mucho a la hora de elegir café de especialidad con trazabilidad real.

    Hoy muchos tostadores de café de especialidad venden cafés de Yirgacheffe en tueste claro, que es como mejor se aprecia su perfil.

    Cómo prepararlos en casa

    Los cafés etíopes lucen especialmente en métodos de filtro como la V60, que resaltan su acidez y sus notas florales. Cuida también el agua: con una muy dura, esos matices se apagan. Muele justo antes de preparar y ajusta la molienda un punto más gruesa si notas astringencia.

    Un natural etíope da además muy buen resultado en cold brew, con notas de fruta roja, y en la prensa francesa gana cuerpo aunque pierda algo de definición. Prueba el mismo café en dos métodos distintos: es la mejor forma de entender qué aporta cada uno.