El cold brew se hace con agua fría y muchas horas, no con hielo sobre café caliente. El resultado es dulce, con poca acidez y muy refrescante.
Es la forma más sencilla de tener café listo en la nevera durante toda la semana, y no necesitas ningún equipo especial para prepararlo. Un tarro grande, un colador, un filtro de papel y algo de paciencia son suficientes.

Qué es y qué no es
El cold brew no es lo mismo que el café con hielo. En el café con hielo preparas una bebida caliente y la enfrías de golpe; en el cold brew el café nunca se calienta. El agua fría extrae más despacio y deja atrás buena parte de los compuestos ácidos y amargos, por eso el resultado es tan suave.
Otra ventaja es que perdona mucho. No hay que controlar la temperatura del agua ni el tiempo al segundo, y una hora arriba o abajo apenas se nota. Es un buen método para cuando no te apetece estar pendiente de la cafetera.
El método de inmersión que usamos aquí es primo cercano de la prensa francesa: todo el café en contacto con toda el agua, solo que a otra temperatura y durante muchas horas en lugar de cuatro minutos. Si ya preparas café en prensa, puedes usarla también para esto.
Proporción y tiempo
Proporción
Para un concentrado, usa una parte de café por ocho de agua: 100 g de café con molienda muy gruesa para 800 ml de agua.
Ese concentrado no se bebe tal cual. Al servir, dilúyelo con la misma cantidad de agua o de leche, o con algo más, según lo intenso que te guste. Si prefieres prepararlo listo para beber, usa una parte de café por quince de agua y alarga la infusión unas horas.
Tiempo
Entre 12 y 18 horas en la nevera. Menos de 12 queda flojo; más de 20 empieza a amargar.
La temperatura cambia los tiempos. A temperatura ambiente la extracción es más rápida y puedes quedarte en unas diez o doce horas, pero en verano es mejor hacerlo en la nevera para que el café no coja sabores raros. Anota cuánto lo has dejado y ajusta en la siguiente tanda. Si tu nevera está muy fría, la extracción se ralentiza y puedes necesitar las dieciocho horas completas.
Qué café usar
Funciona mejor con un tueste medio, con notas de chocolate y frutos secos, que con un tueste claro muy ácido.
Usa agua filtrada: en frío, la cal y el cloro se notan más que en caliente. Como el agua pasa tantas horas con el café, cualquier sabor que traiga acaba en la botella.
Compra el café en grano y muélelo tú. Con la cantidad de café que lleva cada tanda, un molido de hace días se nota en el resultado mucho más que en una sola taza caliente.
Si te apetece algo distinto, prueba con los cafés de Etiopía de proceso natural: en frío sacan notas de fresa y arándano muy agradables. Un lavado floral, en cambio, puede quedar demasiado ligero, y rinde más en la V60.
Paso a paso
- Muele el café muy grueso justo antes de empezar.
- Mézclalo con el agua fría en un tarro y remueve para que no queden grumos secos.
- Tapa y deja reposar en la nevera entre 12 y 18 horas.
- Filtra dos veces, primero con colador y después con papel.
- Embotella el concentrado y dilúyelo al servir.
Filtrado
Pásalo primero por un colador fino y después por un filtro de papel. Ese segundo paso quita el poso y alarga su vida.
Errores habituales
- Moler fino: el poso atraviesa el filtro y la bebida queda turbia y amarga.
- Dejarlo más de un día: aparecen notas leñosas y secas.
- No remover al principio: quedan zonas de café seco que no se extraen.
- Guardarlo sin filtrar: el poso sigue extrayendo dentro de la botella.
Conservación
El concentrado aguanta unos siete días en la nevera, en una botella cerrada. Las mismas reglas de conservación del grano valen para la bebida.
Guárdalo en una botella de cristal bien cerrada y lejos de alimentos con olor fuerte. Si notas un sabor avinagrado o plano, ya ha pasado su momento. Prepara la cantidad que vayas a beber en una semana y no más.
Ideas para servirlo
Solo con hielo, con leche fría o con agua con gas y una piel de naranja. También sirve de base para postres, como un granizado. Al no tener una acidez marcada, combina bien con bebidas vegetales, que a veces se cortan con un café caliente y ácido.
Si lo quieres más dulce, añade el azúcar o el sirope al concentrado antes de diluirlo y remueve bien, porque en frío el azúcar tarda mucho en disolverse.



